Problemática de los Grupos Vulnerables Visiones de la realidad. Tomo 12 Familia

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Título: Problemática de los Grupos Vulnerables Visiones de la realidad. Tomo 12 Familia

Coordinadores: Jesús Acevedo Alemán, Laura Karina Castro Saucedo, Fernando Bruno, Ma. de los Ángeles Trujillo Pérez

ISBN: 978-607-506-323-2

Fecha de publicación: 21 marzo 2018

Impreso y hecho en México

Universidad Autónoma de Coahuila

Libro PDF: GruposVulnerables12.pdf

Introducción:

La familia es el primero y principal contexto de socialización de los seres humanos, es en donde por primera vez se internalizan las normas básicas de comportamientos interpersonales. Se forman todos esos aspectos, proporcionando un ambiente de seguridad emocional y de amor específico que permite a niños y padres contar con tales fortalezas.

De esta forma, se destaca no solo el papel de la familia, y en especial de los padres, la satisfacción de las necesidades básicas de alimentación, abrigo y protección de los hijos, sino además, la creación del ambiente que los lleve a potenciar el desarrollo de capacidades físicas, mentales y sociales para enfrentar su medio social de manera más efectiva, desde la primera infancia. Lo cual exige una atmósfera de afecto y seguridad que los padres deben propiciar en el ambiente familiar.

Este sistema llamado familia se concibe como relacional, con características propias en interacción constante con otros sistemas
sociales, como comunidad, país, economía, medios de producción y comunicación, políticas estatales y mundiales. Alimentadas de esta visión, las perspectivas contemporáneas caracterizan a la familia por la diversidad de sus formas, relatos y creencias.

Aunado a esto, hoy en día parece imposible hablar de ―la familia‖, en cambio, habrá que hablar de ―las familias‖, que están conformadas por personas que algunas veces ni siquiera conviven en el mismo lugar, pero que se encuentran conectadas por lazos como el afecto y el cuidado mutuo.
Las familias contemporáneas están atravesando por un periodo crítico de transición entre el modelo tradicional de una familiar nuclear, con jefatura masculina, y un abanico de posibilidades y diversidad de particularidades familiares que coexisten en diferentes contextos.

Las familias premodernas, que se insertan en función de los intereses de la descendencia, como las familias nucleares de la modernidad, donde la mayor autoridad se encontraba en el varón y marcaba una estricta división de roles, brindaron un contexto de cierta estabilidad para la vida de sus integrantes. En el contexto actual más bien coexisten diversas formas de familiarización, tales como los hogares monoparentales, familias ampliadas, hogares unipersonales, familias creadas por adopción y familias homoparentales (Bauman, 2000; 2003).

El carácter de familia es un reflejo de la realidad social, se arropa en aquellas familias que funcionan y prevalecen a pesar del tiempo, ya que son éstas las que logran crear relaciones que permanecen de generación en generación, esto propicia un ambiente de estabilidad y promueve un proyecto que trasciende a sus integrantes y al mismo tiempo genera bienestar.

Ante la reciente deconstrucción social en que vivimos, se refleja en la familia un impacto que se manifiesta en el comportamiento de cada uno de sus miembros, la cultura de hoy en día tampoco provee un sistema para que las personas funcionen plenamente y más aún para que se sientan felices y parte de su ámbito familiar.

Todos los cambios que conlleva la globalización afectan a los individuos, a la sociedad, la economía, políticas sociales y modifican el funcionamiento de las familias que muchas veces desemboca en un individualismo excesivo.

Los nuevos roles familiares que se presentan con la creciente liberación y empoderamiento de la mujer, el que en ocasiones los hombres sean los que se queden al cuidado de los hijos y el hogar o incluso que ambos padres tengan que salir a trabajar debido a la economía actual, trae consigo un desequilibrio en el modelo familiar tradicional. En un ámbito social este nuevo modelo también trae sus repercusiones, como el escarnio al que se ven sometidos, por un lado las madres por no ―cumplir‖ con sus funciones tradicionales y los padres por no fungir como proveedores del hogar.

Los procesos de reestructuración social y económica y la nueva dinámica laboral que prevalecen han logrado dejar marca en la dinámica familiar y doméstica. La reconstrucción de género y las formas en las que se divide el trabajo en el mercado global provocan un deterioro de la función de proveedor del hombre, y de las estructuras de poder que conllevan a la divergencia del modelo tradicional.

Todo esto nos lleva al concepto denominado ―crisis familiar‖, en el que actualmente nos encontramos inmersos, que no es una crisis en la esencia de la familia, sino del modelo tradicional que ya no funciona, por lo tanto, la necesidad actual es repensar este modelo y su funcionamiento, teniendo como eje rector el reconocimiento de la esencia de la familia, para así proyectarla.

Quizás la familia requiere hacer un cambio en cuanto a lo que a dinámica se refiere, pero sin perder su esencia y los valores de siempre. Es decir, el amor, el afecto, la cercanía y la relación se han de proponer como pilares del modelo familiar.

En este sentido, todas las investigaciones y ensayos que se agrupan en el presente texto se realizan en torno a esta unidad estructural llamada familia; han de poner sobre la mesa nuevas propuestas, además de analizar e intervenir las múltiples variables que acompañan a esta unidad, los nuevos modelos, estructuras y formas familiares, situándolas en el contextos histórico actual.


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